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Judiciales

Imputan a dos médicas por la muerte de una beba tras nueve meses de investigación

El caso continúa en etapa de investigación. Se espera que en las próximas semanas se definan las medidas cautelares contra las imputadas.

Todo comenzó como un sueño. Una pareja de comerciantes, oriunda de Añatuya, General Tablada, llegó aquel 4 de septiembre de 2025 al sanatorio capitalino con la ilusión de ver la cara de su primera hija. Cuarenta semanas de controles impecables, ecografías que mostraban una niña saludable y la certeza de que el parto sería normal. Tanto era el entusiasmo, que el padre filmaba cada instante: la entrada a la sala, los preparativos, las últimas contracciones de su mujer. Una postal de felicidad que, en cuestión de minutos, se transformaría en pesadilla.

Pero la alegría se quebró cuando la parturienta comenzó a sangrar. La hemorragia, inesperada, vino acompañada de dolores agudos. El video se cortó de golpe. El personal corría de un lado a otro. La mujer, desesperada, pidió una cesárea. Quería salvar a su hija a cualquier costo. Sin embargo, según consta en la investigación, las dos médicas a cargo habrían insistido en que el parto natural era viable. «Podemos superar esta dificultad», les habrían dicho, convenciendo a la pareja de seguir adelante con el alumbramiento tradicional.

El parto se impuso, pero el resultado fue demoledor. La bebé nació morada, sin signos de oxigenación. De inmediato, la reanimaron y la trasladaron a neonatología, donde luchó por dos días. Finalmente, el corazón dejó de latir. Los padres, aún en shock, recibieron la noticia con la crudeza de quien pierde todo en un instante.

La denuncia no tardó en llegar. La policía allanó el sanatorio, secuestró historias clínicas y la fiscalía ordenó una autopsia. Los peritajes forenses, que demandaron meses de análisis, revelaron inconsistencias en el procedimiento y, lo más grave, presuntas irregularidades en los registros médicos. Con esos elementos, la fiscal Luciana Jacobo imputó a dos profesionales por «homicidio culposo» y «falsificación de documentos».

«Hubo una cadena de errores que no pueden atribuirse al destino», sostuvo una fuente cercana a la causa, que ya lleva nueve meses de instrucción. El expediente crece con testimonios de enfermeros, especialistas y peritos que cuestionan la decisión de forzar un parto normal ante una hemorragia activa. «Era una cesárea de urgencia, no había margen para dudas», agregó la misma fuente.

Los padres, mientras tanto, cargan con el silencio de su hogar en Añatuya. La casa que prepararon con ilusiones ahora guarda el eco de una cuna vacía. El comercio del barrio, que solía ser bullicioso, vive días apagados. Vecinos y amigos los rodean, pero el dolor no encuentra consuelo. «Era su primer hijo, lo esperaron tanto…», se lamenta un conocido.

La defensa de las médicas, por su parte, asegura que obraron conforme al protocolo y que el desenlace fue una complicación imprevisible. Sin embargo, la imputación por falsificación documental agrava el cuadro: se sospecha que alteraron los registros para justificar la demora en la derivación a quirófano. El juzgado deberá decidir si las pruebas son suficientes para elevar el caso a juicio.

Mientras la justicia avanza, la pregunta flota en el ambiente santiagueño: ¿cuántas vidas más deberán perderse para que la urgencia de un parto se tome con la seriedad que merece? La fiscal Jacobo, con su imputación, envió un mensaje claro: la negligencia médica tiene un precio. Pero para los padres de Añatuya, ningún fallo devolverá la risa de su beba.

El expediente sigue su curso. El sanatorio, en tanto, mantiene su rutina, aunque el fantasma de aquel 4 de septiembre todavía ronda sus pasillos. La comunidad espera respuestas. La familia, solo justicia.

Judiciales

Nueva Ley Penal Juvenil: baja la edad de imputabilidad y fija un máximo de 15 años de prisión para menores

Entró en vigencia la nueva Ley Penal Juvenil que baja la edad de imputabilidad a 14 años y fija un máximo de 15 años de prisión para delitos graves. El Dr. Diego Lindow explicó los alcances de la norma y destacó que Santiago del Estero cuenta con jueces especializados en minoridad.

El pasado 5 de septiembre entró en vigencia la nueva Ley de Responsabilidad Penal Juvenil, que reemplaza al antiguo Régimen Penal de la Minoridad y establece cambios sustanciales en el tratamiento de los delitos cometidos por adolescentes. El Dr. Diego Lindow explicó los principales puntos de la norma y cómo impactará en la justicia provincial.

Uno de los cambios más relevantes es la baja en la edad de imputabilidad, que pasa de los 16 a los 14 años. A partir de esa edad, los menores pueden ser responsabilizados penalmente por distintos delitos, aunque la ley establece un sistema diferenciado según la gravedad de las conductas.

Para los delitos menores, cuya pena no supera los tres años de prisión, los jueces deberán aplicar medidas alternativas a la detención, como amonestaciones, prohibiciones de contacto con la víctima o restricciones de circulación. En los casos de delitos con penas de entre tres y diez años, se prevé que los magistrados puedan optar también por medidas alternativas, siempre que no haya daños graves a la salud o uso de violencia física significativa.

En los delitos más graves, la ley sí contempla la privación de libertad, pero con condiciones específicas: los menores nunca compartirán lugares de detención con adultos y el límite máximo de pena será de 15 años de prisión, descartando la posibilidad de perpetua. “La norma busca siempre la resocialización y la reinserción social de los menores, con acompañamiento del Estado”, subrayó Lindow.

El especialista aclaró que la ley se aplica a jóvenes de 14 a 18 años. Una vez cumplida la mayoría de edad, los imputados responden como adultos bajo el Código Penal. “Un homicidio cometido a los 14 años no puede tener la misma consecuencia que si lo comete alguien de 20. El máximo para un menor es de 15 años, mientras que un adulto puede recibir hasta 25 años”, explicó.

En cuanto a la aplicación práctica, Lindow señaló que será necesario un análisis estadístico para determinar el impacto real, ya que los delitos graves cometidos por menores representan un porcentaje reducido. También mencionó que en Buenos Aires la norma fue suspendida por 60 días a través de un habeas corpus, aunque consideró que esa medida es una “injerencia del Poder Judicial sobre el Legislativo”.

Finalmente, destacó que Santiago del Estero es pionera en la materia, ya que cuenta con jueces especializados en minoridad y juzgados competentes para aplicar la nueva normativa. “Tenemos dos jueces de control y garantías con competencia en minoridad, lo que nos permite poner el foco en la problemática juvenil con herramientas específicas”, concluyó.

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